Entrevista Ramón Soler

 

Entrevista a Ramón Soler.

 

Me llamo Elisabet Poncelas y desde muy pequeña, más o menos 11 años, me ha interesado la psicología y los “por qués” de algunas conductas del ser humano. Por ejemplo siempre me he preguntado por qué los humanos son crueles gratuitamente. Pensaba que era algo inherente al ser humano.

 

No obstante, a los 14 años cayó en mis manos un libro titulado “El niño mal amado” de Valentine Supine Viterbo. Esta psicoanalista francesa relataba las penurias y los malos tratos por los que pasaban algunos de sus pacientes, y analizaba las consecuencias que habían tenido en sus vidas adultas. Gracias a ésta me adentré en el mundo del psicoanálisis, hasta entonces totalmente desconocido.

A los 18 años, descubrí a Alice Miller y con avidez leí su libro “Por tu propio bien”. Este libro cambió la perspectiva sobre mi infancia y sobre mí misma. Es un libro que recomiendo a todo el mundo, por eso prefiero no revelar más sobre él.

 

Todavía a día de hoy sigo interesándome sobre estos temas, aunque sea difícil pues no se habla mucho de esto. Pero hace poco y por pura casualidad, encontré en Internet encontré la página “Mente libre” en la que escribe Ramón Soler que es psicólogo experto en Terapia Regresiva. He tenido el placer de hacerle una entrevista.

 

-Una de las cosas que me ha impresionado de usted es que está en contra de cualquier tipo de castigo físico como método educativo. La mayoría de los psicólogos sobre los que he leído desaconseja el azote, pero después se retractan diciendo, por ejemplo que “un azote no ha traumatizado a nadie". ¿Por qué siguen justificando la violencia? ¿Lo hacen por no querer ser demasiado duros con los padres o lo piensan de verdad? ¿Se estudian estas cosas en la carrera?
-Otros psicólogos están a favor del método Estivill, a pesar que hay evidencias que sugieren que es dañino. ¿Es algo que desconocen los profesionales?

R: En los planes de estudio de Psicología, hay muy pocas asignaturas dedicadas al estudio del desarrollo de los primeros años de vida, apenas una o dos en toda la carrera. Por lo tanto, la atención a las necesidades emocionales de niños y bebés, es mínima, por no decir inexistente. Esto, al menos, sucedía cuando yo estudiaba la carrera y sospecho que las cosas siguen igual. Todo lo que yo he ido aprendiendo, lo he hecho tras licenciarme.

La psicología predominante en nuestro país tiene unos parámetros muy rígidos. Pretende controlar y medir todo el comportamiento humano y tiene mucho miedo de hablar de las emociones. Si tenemos en cuenta que el 95% de nuestro comportamiento está controlado por nuestras emociones y sólo el restante 5% es racional, podemos deducir que la psicología académica se queda muy corta cuando pretende salir a la calle y enfrentarse con problemas reales.

No creo que los psicólogos que no le dan mucha importancia al “azote ocasional”, lo hagan con mala intención. El problema es que ellos también son personas que han vivido esas experiencias en su infancia y las han tomado como normal. No son capaces de cuestionarse a sus padres ni la educación que recibieron. Por todo esto, considero importantísimo que los psicólogos que se quieran dedicar al trabajo con pacientes, pasen previamente por una terapia que les ayude a abrir su mente y a liberarse de los patrones negativos que todos arrastramos desde nuestra infancia.

Las ideas de Estivill, que copia al método Ferber, triunfan porque son el ejemplo de la psicología conductista imperante en nuestro país. No tienen en cuenta las emociones o las consecuencias a largo plazo que ya han sido más que demostradas. Sólo les importa si el niño duerme o no duerme, el título “Duérmete niño” lo dice todo, el tono es imperativo, es una orden, no lo cuestiones y duérmete.


 
-Gracias. Yo no he estudiado psicología de manera formal, pero es un tema que me ha interesado desde hace muchos años. Ya sabía que los castigos físicos tenían consecuencias negativas, por eso me ha llamado la atención la ignorancia de muchos psicólogos.

Sólo por curiosidad, me gustaría formularle unas preguntas privadas: ¿En su infancia recibió castigos físicos?¿Cómo fue su experiencia?. ¿Es usted padre?

R: Yo no he sufrido violencia física, en casa nunca nos pegaron, ni a mí ni a mis hermanos. De todas formas, sí que sé lo que es vivir con un padre irascible y autoritario y una madre victimista que manipulaba a través de la enfermedad. Tras mucho trabajo, conseguí desenmascarar las dinámicas familiares a las que me vi sometido en mi infancia.

Ahora, soy padre de una niña de dos años y medio. Mi experiencia con mi propia infancia y el trabajo que he realizado para superar bloqueos y patrones, me están ayudando en la crianza con mi propia hija. De todas formas, este trabajo nunca termina y siempre debemos estar abiertos a nuestra intuición para conectar con lo que nos afecta de nuestro día a día, relacionarlo con nuestro pasado, entender cómo han surgido esos patrones y poder cambiarlos.
 
-En los últimos años el tema del cachete se ha convertido en un debate público. Más de una vez han aparecido en los medios, debates sobre la conveniencia del empleo de los castigos físicos. Siempre presto atención a lo que dicen los psicólogos, pero casi siempre me decepcionan, pues abordan el tema desde un punto de vista “adultista” y muy superficial. De la boca de éstos he escuchado : "una bofetada en la cara es totalmente desaconsejable, pero un azote en el culo de manera excepcional no me parece tan malo" o "hay que tener en cuenta que con los niños el dialogo a veces no basta" .

Muy pocas veces se habla de cómo se siente un niño cuando cobra, el impacto que le causa etc. ¿Me gustaría que me contase qué pasa dentro del cerebro de un niño cuando recibe el cachete?¿y por qué funciona tan bien según tantos padres?

Este tipo de declaraciones me recuerdan al manual que hizo un Imán de la mezquita de Fuengirola hace unos años, en los que explicaba cómo pegar a la mujer para no dejar marcas. La cuestión de fondo va más allá de cómo o dónde golpear, aunque este hecho ya sea execrable en sí mismo. Lamentablemente, el efecto más dañino del azote se encuentra a otro nivel mucho más profundo. El niño percibe el abuso de poder y desconcierto de que le pegue quien se supone que le tiene que cuidar, pero también soporta su impotencia y su frustración al no poder hacer nada para defenderse. Esa mezcla de emociones quedarán reprimidas en su interior la afectarán a lo largo de toda su vida.

Incluso dentro de los métodos de control de la conducta, hay otras técnicas que funcionan mejor que el cachete como son los premios, los castigos o la extinción. Yo o estoy de acuerdo con la aplicación masiva de estas técnicas porque se centran exclusivamente en la conducta sin interesarse en por qué el niño actúa de esa manera y, aunque consigan resultados, no trabajan con la causa real, más profunda, del problema. En realidad, el niño no modifica su actitud porque haya entendido el motivo por el que debe hacerlo (si es que debe), sino por conseguir el premio, por evitar el castigo o por el miedo a la reacción de sus padres, en el caso de los cachetes.

 

-Sobre este tema ha escrito mucho la psicoanalista Alice Miller. Ésta concluyó que se sabe con certeza que pegar es perjudicial, porque existen escáneres donde se pueden apreciar que los niños que reciben castigos físicos tienen una estructura del  cerebro diferente (me parece que tiene que ver con los lóbulos prefrontales) que los que no han sido víctimas. ¿Puede afirmar que esto es verdad?¿puede explicar en qué modo afecta? (Ya sé que pegar está mal, aunque no tuviese estas consecuencias).

Las modernas técnicas de neuroimagen, nos permiten observar el cerebro en funcionamiento y conocer qué áreas se activan cuando realizamos una actividad como calcular, imaginar o mover una mano. Cada vez se conoce mejor cómo se desarrolla el sistema nervioso y sabemos que en los primeros años (incluyendo el embarazo) se desarrollan las estructuras que definirán nuestra manera de afrontar la vida cuando somos adultos.

Si los niños crecen en un ambiente cariñoso, en conexión emocional con su madre y sintiendo que sus necesidades básicas están cubiertas, tendrán una elevada producción de hormonas (endorfinas y dopaminas) que favorecen el desarrollo neuronal. El córtex prefrontal es una especie de centro de control emocional, puede modelar, activar o inhibir, las emociones más intensas que provienen de las áreas más profundas del cerebro (amígdala e hipotálamo). Cuantos más estímulos positivos reciba el niño en su primera infancia, más conexiones habrá entre las distintas áreas cerebrales y, por lo que cuando sea adulto, podrá comprender y manejar mucho mejor sus emociones y, también, empatizar y entender las de los demás, pues esa es la función básica de la corteza prefrontal.

Los niños que han sufrido maltratos, no han tenido la oportunidad de desarrollar correctamente esas áreas ni las conexiones entre ellas. El tejido neuronal es mucho más pobre y, como consecuencia, son niños que crecen con un escaso control emocional, poca empatía y una gran vulnerabilidad frente al estrés y la ansiedad.

Por lo tanto, la ciencia moderna está demostrando cada vez más lo que muchos psicólogos y terapeutas vemos cada día en nuestra consulta, la importancia trascendental de una crianza apegada y respetuosa para un sano desarrollo emocional.


- Lo que dice usted aclara muchas cosas. Sin embargo; y aunque no sea madre he estado cuidando a niños. Sé lo difícil que es a veces tratar con niños pequeños, pues estos no son conscientes de los peligros, y son capaces de meter las manos en los enchufes ¿Qué se hace en estos casos?

En primer lugar, debemos anticiparnos para evitar las posibles situaciones de peligro. Los enchufes se pueden tapar, hay puertas para las escaleras, los cuchillos se pueden guardar, etc. A pesar de todas las precauciones, siempre pueden surgir situaciones imprevistas que pongan en peligro a los niños. En esos momentos, podemos interponernos entre el niño y el peligro, sujetarlo físicamente si es necesario, pero siempre sin hacerle daño. Si estamos lejos y no tenemos tiempo para llegar donde está el niño, podemos alzar la voz para avisarle y avisarle del peligro en un tono alarmado, mientras llegamos a su altura pero nunca está justificado el cachete.

  
-Hoy en día mucha gente afirma que los jóvenes de ahora son mucho peor que los de antes; porque hoy en día muchos beben en exceso, consumen drogas, abandonan el colegio antes de tiempo, son más violentos etc.

Algo parecido dijo Sócrates (470 – 399 a. C.) : “Los jóvenes de hoy en día son unos tiranos. Contradicen a sus padres, devoran su comida, y le faltan al respeto a sus maestros”

Por su parte, ¿cree que esto es verdad o es una simple percepción personal? Por otro lado, cada vez son más populares programas como "Hermano mayor" donde aparecen jóvenes descarriados, ¿qué piensa de este tipo de programas?
 

Esos programas abundan en nuestra televisión: generación ni-ni, adolescentes conflictivos y violentos que no respetan a sus mayores.

Demonizan a los jóvenes y les hacen parecer los malos de la película, mientras que los padres se presentan como las víctimas indefensas. Únicamente se centran en lo agresivos que son los jóvenes y todo el daño que le hacen a sus pobres padres.

Parece que productores y padres se alían para hacernos ver una única versión de las realidad, la de los adultos, la que vende, la que tiene audiencia. Nunca he visto ningún programa de este tipo que se preocupe por investigar las dinámicas familiares y descubrir cómo esos jóvenes han llegado a tales extremos.

No pensemos que ese tipo de programas pretende mejorar de algún modo la vida de esos jóvenes, buscan un producto novedoso basado en el morbo y que les asegure audiencia. Si de verdad buscaran las raíces de los problemas de esos jóvenes, quizás no interesaría a mucha gente y no sería un programa de grandes audiencias.

 

-En los programas que he mencionado antes, según usted, enfocan los problemas desde el punto de vista de los padres. ¿Piensa que esos adolescentes han sido víctimas?¿qué indicios ha podido ver para para llegar a esa conclusión?. 

Todos esos adolescentes han sido víctimas de unas carencias emocionales tremendas en su infancia. Cada uno tiene su historia, pero seguro que si profundizamos en ellas, encontraremos abandonos emocionales, violencia (física o psicológica) y muchos más problemas familiares de los que reconocen en el programa. Vemos, por ejemplo, casos de separaciones cuando los niños son muy pequeños, abandonos e, incluso, un niño al que sus padres no sacaban fotos cuando era pequeño porque los médicos les decían que era probable que muriera (le trataron como si ya estuviera muerto). Con estos antecedentes, no deberíamos extrañarnos si esos niños se convierten en los adolescentes que vemos en el programa. No han tenido el apoyo necesario para poder desarrollar su autoestima, se sienten inseguros y reaccionan con agresividad cuando se sienten agredidos. Se les nota que están buscando ayuda y que no están a gusto en su situación, pero lo que les faltan son las herramientas para poder hacerlo ellos solos.

No necesitan que les digan lo malos que son y lo mal que lo están pasando sus pobres padres por su comportamiento, porque eso les sigue culpabilizando y no soluciona nada.

Necesitan un acompañamiento adecuado para poder reestructurar todo el entramado emocional que no han podido desarrollar y comprender lo que sienten para liberar de manera adecuada toda la rabia y el lícito resentimiento que han acumulado a lo largo de sus vidas.


-Dijo usted en su blog que muchas personas que vienen a su consulta, aseguran que "sus padres les pegaban lo normal", pero luego van abriendo los ojos. ¿Qué les dice a esos pacientes?¿cómo reaccionan si usted les dice que pegar es perjudicial? ¿les cuesta aceptar que sus padres les hicieron daño?
 

En un principio, yo no les digo nada, simplemente empezamos a trabajar en su historia. Poco a poco, van descubriendo por ellos mismos la humillación y el rechazo que sentían, en realidad, cuando sus padres les pegaban, entienden que no es normal pegar a los niños y que las ideas de que “les pegaban lo normal” ó que “se lo merecían porque eran unos bichos”, son falsas y les fueron inculcadas en su infancia por sus padres.

Es algo duro de aceptar, porque supone derribar muchas creencias que han mantenido durante toda su vida. Deben deshacerse de todo lo que han ido arrastrando de sus padres y que, en realidad, no les correspondía. Pero al final, van dándose cuenta de que es mucho más sano para su salud emocional. Entones, deciden cambiar aquellas antiguas ideas por otras opciones mucho más suyas y más auténticas.


-A los que estamos en contra de los castigos físicos y abogamos por el respeto hacia el niño, se nos percibe como seres  que no vemos la realidad y que no tenemos ni idea de lo "malos" que son los niños. Hay gente a la que le hace gracia lo que decimos; otros, en cambio, reaccionan agresivamente e incluso recurren al insulto. ¿Tiene esto que ver con el cómo hayan sido tratados en la infancia?, ¿Qué otro tipo de consecuencias puede tener el castigo físico a largo plazo?.
 

Debemos tener en cuenta que nadie puede defender el maltrato en la infancia si él mismo no ha sido maltratado cuando fue niño. El niño que sufre este tipo de crianza aprende a reprimir sus propias opiniones y sentimientos, ya que los únicos válidos son los que les imponen los adultos a base de azotes. Poco a poco, el niño se va adaptando a lo que quieren sus padres, dejando a un lado su propia manera de ver la cosas, abandonando su verdadera personalidad. Al final, se convierte en un adulto a imagen y semejanza de sus padres, defendiendo la misma violencia que sufrió de niño. Como dije antes, asumir esto es tan duro que mucha gente prefiere negarlo y no ver las consecuencias que tuvo en su vida.

Prefieren vivir en el engaño porque asumir que papá y mamá no son perfectos y, peor aún, que lo pudieron haber hecho de otra manera es algo inconcebible. Viven en su propio “Matrix”, su mundo imaginario, donde sus padres fueron perfectos y les pegaban por su propio bien y porque se lo merecían.

Con estos antecedentes, es lógico que reaccionen de forma agresiva cuando alguien les insinúa el otro punto de vista que planteas en la pregunta, es decir, que los azotes no están justificados en ningún caso.


-Hay personas que se han hecho famosas a través de los discursos que ha dado sobre la educación de los niños, y uno de ellos es el juez Emilio Calatayud; que ha acuñado expresiones como "una bofetada a tiempo es una victoria". No obstante, después de escuchar varios discursos me he dado cuenta que este señor suele repetir la misma cantinela en sus charlas, y la gente le aclama;¿por qué sucede esto?¿es porque a la gente le gusta oír sus propios prejuicios?
 
Hay que aclarar que, desde el año 2007, en España está prohibida la bofetada como opción educativa. A pesar de eso, aún podemos escuchar a un juez de menores decir cosas como las que comentas y otras como: “
un buen azote cuando un crío coge una rabieta viene muy bien”.

Sucede lo mismo que comentaba antes de los psicólogos o los propios padres, son personas que han sufrido ese mismo modelo educativo en su infancia y no han encontrado la ayuda necesaria para superarlo. Siguen creyendo que lo que les hicieron sus padres fue lo mejor y que lo hacían por su propio bien. Por este motivo, siguen defendiendo el cachete educativo contra los niños.

La gran acogida que tienen este tipo de declaraciones entre la población se debe a que, desgraciadamente, este tipo de educación está tan extendida que casi todo el mundo ha sido educado con azotes u otro tipo de maltrato, físico o psicológico. Por lo tanto, se considera como la manera normal de educar. Además, muy poca gente es capaz de afrontar con sinceridad cómo fueron tratados en su infancia y siguen engañándose, pensando que se merecían los cachetes que recibieron.

 

¿Hasta qué punto deberíamos defender a los niños de la violencia? ¿Deberíamos llamar la atención a un padre si vemos que está pegando a su hijo?
 

R: Mi opinión es que, desgraciadamente, podemos hacer poco ante una actitud semejante. Claro que podemos tratar de cortar esas situaciones en el momento hablando con ellos, defendiendo al niño y denunciando, si la situación es grave. Pero si los padres no se hacen conscientes del daño que le están haciendo a su hijo y no se liberan, cuando vuelvan a casa, seguirán repitiendo las mismas actitudes.


-Siempre se da por hecho que los padres son inocentes y quieren los mejor para sus hijos, por consiguiente se les exculpan de muchas faltas. Se da por hecho que las agresiones violentas vienen provocadas por el comportamiento del niño. Me he dado cuenta que muchas veces, ante la noticia de unos padres que pegaron una paliza a sus hijos muchos exclaman ¡Pero qué cosa tan mala haría un niño para merecer tal paliza!
R: Nunca hay justificación para pegar a un niño. Y cuando digo nunca, quiero decir en ninguna circunstancia y bajo ningún motivo. No es un problema del niño, la pregunta correcta sería: ¿qué pasa con ese padre/madre que no sabe o no puede reaccionar de otra manera que no sea mediante la paliza? ¿cómo le han tratado en su infancia, le han pegado? ¿qué le ha pasado para que llegue a darle esa paliza a un niño?


- ¿Cree que estamos mejorando en cuanto al trato que se da a los niños?¿piensa que algún día el cachete será considerado maltrato?

En los últimos años, gracias a Internet y a las redes sociales, hay un gran movimiento en defensa de los niños y en contra del maltrato. Cada vez hay más gente denunciando el trato que se le da a los niños en todas las partes del mundo.

Creo que cada generación va mejorando con respecto a la anterior, pero aún queda mucho trabajo por hacer.

 

- Si desea añadir algo que no te haya preguntado lo puede hacer aquí.

Pues quisiera hacerle una sugerencia a los padres que ven el azote como algo normal y que pegan a sus hijos. La próxima vez que le den un cachete a su hij@ por el motivo que sea, me gustaría que hicieran una pausa en el tiempo para recordar cómo se sentían ellos cuando sus padres les pegaban. Ojalá pudieran ser honestos y conectar con lo que sentían de verdad, sin los engaños de su parte adulta, para poder entender lo que están sintiendo en ese momento sus propios hijos.

 

-Muchas gracias por su entrevista. Ha sido un honor hablar con un profesional como usted.

 

 

Escribir comentario

Comentarios: 0